No voy a pensar en resfriados ni en los ciclos planetarios de enfriamiento. Pienso, veo, siento el enfriamiento humano que no nos llega con la crisis actual, noooo, lleva instalado en nosotros bastantes tiempos (dependerá de cada lector fijar la fecha). Dicho enfriamiento llevaba incubando en el espíritu o esencia humana desde que el hombre dejó de ver en los hombres semejantes, y repito, cada cuál sabrá cuándo pensó que era mejor o más o diferente al resto de sus co-habitantes.
La crisis ha agudizado ese enfriamiento: bastante tenemos cada uno con lo nuestro. Este pensamiento, a veces proferido como un alibio sintomático de la que se nos avecina, no es más que otro indicador de la soledad a la que se avoca el ser humano: poco tenemos si no nos sentimos solos alguna vez.
Me consuela pensar que después del sentimiento de soledad, el remedio que busquemos sea la compañía, el consuelo, la ayuda, y la REVALORIZACIÓN de nuestros congéneres.