martes, 22 de mayo de 2012

BASTANTE TENGO YO CON LO MÍO

No voy a pensar en resfriados ni en los ciclos planetarios de enfriamiento. Pienso, veo, siento el enfriamiento humano que no nos llega con la crisis actual, noooo, lleva instalado en nosotros bastantes tiempos (dependerá de cada lector fijar la fecha). Dicho enfriamiento llevaba incubando en el espíritu o esencia humana desde que el hombre dejó de ver en los hombres semejantes, y repito, cada cuál sabrá cuándo pensó que era mejor o más o diferente al resto de sus co-habitantes.
La crisis ha agudizado ese enfriamiento: bastante tenemos cada uno con lo nuestro. Este pensamiento, a veces proferido como un alibio sintomático de la que se nos avecina, no es más que otro indicador de la soledad a la que se avoca el ser humano: poco tenemos si no nos sentimos solos alguna vez.
Me consuela pensar que después del sentimiento de soledad, el remedio que busquemos sea la compañía, el consuelo, la ayuda, y la REVALORIZACIÓN de nuestros congéneres.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Cuando todo cae a tu alrededor, caerás tu.

Repasando a Antonio Machado veo imposible no caer cuando todo alrededor mío, está cayendo. Hace años daba la impresión de que el problema era tan sólo de dinero. A los pocos meses el problema, por fin, afectó a los políticos, a los que administran y gobiernan; posteriormente hemos comprobado, no teníamos casi ninguna duda, que también la administración de la Justicia se tambaleaba, cosa normal debiéndose, injustamente, como se debe a los dos anteriores. Y así sucesivamente iremos viendo como cada Institución tambalea, se mueve, se revuelve, se retuerce o se tambalea... o más sencillo aún: se cuestiona y se repiensa.

Casualmente aún no nos hemos dado cuenta de que el verdadero problema surge del letargo al que desde hace décadas sometimos al pensamiento. Si hubiéramos comenzado haciendo una "Transición Democrática" de hombres (y mujeres) pensantes, no "re-confortados" con lo primero que se les diera, comenzando por la Constitución...

A este país, le falta eso: conocer el Humanismo, el del siglo XV, y pensarlo, experimentarlo, repensarlo y comenzar a ponerlo en práctica. Mientras tanto no vamos a salir de ningún agujero, al contrario de uno saltaremos a otro.


viernes, 4 de mayo de 2012

La maleta del nuevo mendigo

Convivo con un mendigo. No es un mendigo cualquiera: tiene trabajo, pagado; come, lo justo; duerme en su cama, tiene móvil, incluso tablet... pero es un mendigo. Y eso no lo hace peor, ni repudiable, me hace pensar.
Desde hace meses desapareció de él una especie de aura que indicaba que más o menos todo iba bien. Pero con su impoluta presencia, siempre conjuntado, algo perfumado, sin manifestar ni la mínima queja, era difícil pensar que vivía como un mendigo. Igual todos vivimos como mendigos, sobreviviendo cada día.
Y ayer se lo espeté: "cómo llevas la supervivencia?" Y todas las lágrimas de estas semanas salieron de golpe: "no aguanto más". "Lo se, has dejado el historial de tu buscador sin limpiar y las últimas búsquedas no han sido precisamente de soluciones para vivir en la pobreza". Buscaba cómo suicidarse sin sufrir MÁS.
Y enumeró las claves de los nuevos mendigos: casa hipotecada a punto de llevársela el banco, préstamos para el consumo que se lo van consumiendo poco a poco, electrodomésticos que no pueden enchufarse a la corriente, caros jerseys que no pueden lavarse como recomienda la etiqueta y pierden el brillo de su alta gama, coche de alta gama sin brillo y sin la correspondiente ITV... y un numeroso, cuantioso y caro número de cosas que llenan la maleta del nuevo mendigo.