Repasando a Antonio Machado veo imposible no caer cuando todo alrededor mío, está cayendo. Hace años daba la impresión de que el problema era tan sólo de dinero. A los pocos meses el problema, por fin, afectó a los políticos, a los que administran y gobiernan; posteriormente hemos comprobado, no teníamos casi ninguna duda, que también la administración de la Justicia se tambaleaba, cosa normal debiéndose, injustamente, como se debe a los dos anteriores. Y así sucesivamente iremos viendo como cada Institución tambalea, se mueve, se revuelve, se retuerce o se tambalea... o más sencillo aún: se cuestiona y se repiensa.
Casualmente aún no nos hemos dado cuenta de que el verdadero problema surge del letargo al que desde hace décadas sometimos al pensamiento. Si hubiéramos comenzado haciendo una "Transición Democrática" de hombres (y mujeres) pensantes, no "re-confortados" con lo primero que se les diera, comenzando por la Constitución...
A este país, le falta eso: conocer el Humanismo, el del siglo XV, y pensarlo, experimentarlo, repensarlo y comenzar a ponerlo en práctica. Mientras tanto no vamos a salir de ningún agujero, al contrario de uno saltaremos a otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario